Probando. Esto no es una entrada real. Lol.
Cuando dejé de ser
Escrito por Martín Buenahora Bonilla
Hacía mucho frío; más del que creía era posible experimentar. La noche
se cernía sobre mi celda de árboles, siendo las estrellas la única guía y
consuelo que tenía mi alma.
Como en burla, mi captor, el bosque, murmuraba un lúgubre arrullo,
animándome a ceder ante el sueño. La sensación de impotencia me
invadió de nuevo, pero ya no tenía lágrimas para llorar todo lo que
había perdido junto con el camino: mi madre, mi padre y mi vida.
Abracé al olivo en el que estaba recostado, pues era mi última pertenencia,
mi último compañero, mi último amigo; aquel que perduraría mucho
más que mi memoria. Rindiéndome al fin, dejé que la dama de negro me
llevara a su sombría morada, alejándome de mis sueños y esperanzas.
Recuerdo haber agitado mi mano, despidiéndome del futuro que perdía,
del presente que se desvanecía y del breve pasado que me lloraría.

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